Tango en palabras

Publicado el por carolina

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¿Cómo expresar un tango en palabras?

Una ves lo logré por inercia… ¿será que lo puedo hacer a voluntad?

Lo primero son los recuerdos, momentos, anécdotas y movimientos.

Inevitablemente el cuerpo responde, adopta la postura, la tensión y la memoria motriz se activa casi involuntariamente.

La percepción del entorno disminuye porque empieza una relación íntima entre la música y la persona.

La mirada se hace aguda, por instantes innecesaria. En rigor para mi se vuelve un sentido prescindible pues bailar con los ojos cerrados es un placer sensorial tan extremo, que es casi sacrílego mirar cualquier cosa. Pero como cualquier placer, es difícil de complacer, porque pocas parejas permiten ésa conexión entre música, instrucción y movimientos.

Al final, el cuerpo queda expuesto al bombardeo de adrenalina y endorfinas, estableciendo una guerra sin cuartel donde la respiración se agita, los latidos del corazón amenazan con terminar tus días en cualquier momento, el tacto se vuelve sublime y dominante, la femeneidad se exacerba…

Con el tiempo he llegado a la conclusión que el tango está hecho para mujeres irreverentes, contestatarias y dominantes. No he visto a la primera mujer sumisa y pusilánime bailar bien.

El tango es una competencia por el dominio de los sentidos y movimientos del otro, diseñado para que el hombre marque a la mujer, la guíe y ella obedezca, pero al final, es la mujer quien lo vuelve seductor.

Ella obedece, pero le marca el estilo.

Ella obedece, pero rellena los silencios con pequeños detalles que hacen ése tango, su tango.

Ella obedece, pero es su gracia la que cautiva.

En definitiva, bajo ésa supuesta dominación masculina se revela la esencia de la mujer que baila y para un observador detallista, es fácil notar que el hombre solo termina siendo un vasallo de esa dama que lo engalana en cada paso.